San Simón Stock

Si ayer el Papa Francisco canonizaba al beato Carmelita TITUS BRANDSMA, hoy, la Iglesia recuerda a otro santo muy relacionado con la Orden del Carmelo.

Los Hermanos de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo tuvieron su origen como una comunidad cristiana ermitaña en Palestina. Con el debilitamiento y caída de los Reinos de los Cruzados y la reanudación del dominio musulmán, a principios del siglo XIII, los miembros se trasladaron a Europa, donde la evolución de la Orden del Carmen pasó de ser eremita a mendicante.

La evidencia histórica sobre la vida de San Simón proviene principalmente de catálogos medievales de santos y de priores generales carmelitas, que no son consistentes entre sí en sus detalles. El primero de ellos describe a Simón como alguien conocido por la santidad durante su vida, y los milagros atestiguan esto después de su muerte.

Nuestro santo nace en Aylesford, condado de Kent (Inglaterra), en el año 1165. Su apellido Stock hace alusión a un «hueco de tronco» donde de pequeño y de joven, Simón pasaba largas horas en oración como un ermitaño.

Cuando llega el primer carmelita a Inglaterra, ingresa a la Orden. Lleva allí una vida ejemplar y piadosa.

Aylesford albergó en 1247 el primer capítulo general de la Orden Carmelita que se celebró fuera de Tierra Santa, y donde todavía hay un monasterio de frailes carmelitas.

En ese capítulo general, fue nombrado general de la Orden del Carmelo y desempeñará este servicio hasta su muerte. Sería probablemente el quinto o sexto prior general de los carmelitas (la evidencia histórica sugiere quizás desde aproximadamente 1256-1266).

Durante su servicio, la orden se extendió ampliamente por el sur y el oeste de Europa, especialmente en Inglaterra. A Stock se le atribuye la fundación de casas en las ciudades universitarias de esa época, como en 1248 en Cambridge, en 1253 en Oxford, en 1260 en París y Bolonia. Esta acción fue importante tanto para el crecimiento de la institución como para la formación de sus miembros más jóvenes.

Stock vivió una vida ascética. Vivía a base de hierbas, raíces, manzanas silvestres y solo bebía agua.

El primer oficio litúrgico existente en honor de San Simón Stock se compuso en Burdeos, Francia, y data de 1435. Se sabe que las liturgias se celebraron por primera vez en Irlanda e Inglaterra en 1458, y en toda la Orden Carmelita en 1564.

Escapulario Marrón

Era tan devoto de la Virgen María, que se le ha llamado «el amado de María».

A Ella le componía himnos, que luego recitaba. Rezaba así cada día pidiendo por su Orden con la misma oración.

Flor del Carmelo
Viña floridal esplendor del cielo;
Virgen fecunda y singular;
oh Madre dulce
de varón no conocida;
a los carmelitas,
proteja tu nombre,
estrella del mar.

Los primeros relatos de la vida del santo no mencionan que tuviera una visión. La primera referencia de este tipo data de finales del siglo XIV, más de 100 años después de la fecha del 16 de julio de 1251 cuando la tradición dice que ocurrió la visión.

San Simón, hombre de gran santidad y devoción, siempre en sus oraciones pedía a la Virgen que favoreciera a su Orden con algún privilegio singular. La Virgen se le apareció con el Escapulario en la mano.

Según la tradición, se le apareció la Virgen rodeada de ángeles, el 16 de julio de 1251, y le mostró el santo Escapulario de la Orden diciéndole: «Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará».

En su contexto original, el significado de esta promesa era que los religiosos carmelitas que perseveraran en su vocación se salvarían. Llevar el escapulario constituye una promesa de morir en gracia y salir del purgatorio lo antes posible (a más tardar el sábado siguiente a la muerte). No es un amuleto o protector mágico sino un compromiso a vivir en forma mariana o sea imitando las virtudes de la Santísima Virgen. Esta devoción se divulgó rápidamente.

A partir del siglo XVI, los carmelitas comenzaron a regalar el Escapulario Marrón a los laicos que querían afiliarse a la Orden, y se hizo cada vez más popular como artículo religioso. La devoción al Escapulario Marrón sigue siendo generalizada y recomendada por los carmelitas y se continúa encontrando significado en la historia y la iconografía tradicionales de Simón Stock recibiendo el escapulario, particularmente como reflejo de su relación filial con María.

Cuando el Papa Juan Pablo II se dirigió a la familia Carmelita en 2001 con motivo del 750 aniversario de la entrega del Escapulario, dijo que: «Con el tiempo, esta rica herencia mariana del Carmelo se ha convertido, a través de la difusión de la devoción del Santo Escapulario, en un tesoro para toda la Iglesia. Por su sencillez, su valor antropológico y su relación con el papel de María en relación con la Iglesia y la humanidad, esta devoción es tan profunda y ampliamente aceptada por el Pueblo de Dios que llegó a expresarse en el memorial del 16 de julio en el calendario litúrgico de la Iglesia universal, la Fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo».

Para el santo, una de sus mayores preocupaciones, era la difusión de los carmelitas en Inglaterra y toda Europa; por ello funda diversos conventos en las principales ciudades universitarias como por ejemplo Oxford (Inglaterra), Cambridge (Inglaterra), Boloña (Italia) y París (Francia).

 

Muere en Burdeos (Francia) el 16 de mayo de 1265, haciendo una visita pastoral y es enterrado allí mismo.

Sus reliquias todavía se conservan en la catedral de Burdeos, pero una de sus tibias, fue llevada a Inglaterra en la década de 1860 para la iglesia Carmelita en Kensington, y una parte del cráneo fue consagrada en Aylesford, su tierra natal, donde fue trasladado entre 1950 y 1951, pues San Simón Stock es el santo patrón de los Carmelitas Descalzos de la provincia inglesa.

Aunque es venerado por los Carmelitas desde por lo menos 1564, nunca ha sido oficialmente canonizado, aunque el Vaticano aprueba que los carmelitas celebren esta fiesta.

Oración a San Simón Stock

Señor, Dios nuestro, que llamaste a San Simón Stock a servirte en la familia de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo; concédenos, por su intercesión, vivir como él entregados siempre a tu servicio y cooperar a la salvación de los hombres.

Amén.

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